La gran fiesta de Balerma: la Virgen de las Mercedes

Se cumplen 320 años de la fundación de la primera Hermandad de la Virgen de las Mercedes de Balerma, este pequeño núcleo costero ha finalizado unas semanas de fiesta en honor a su patrona, con las celebraciones del día 15 de agosto.

Día 15 por la mañana. A los pocos minutos de pasar las 9:00h ya se escuchan los primeros cohetes. Eso hace recordar el día en el que estamos: quince de agosto. Se palpa un aire de felicidad en todo el pueblo. Se celebra una pequeña fiesta. Una fiesta que, como esta población, quien la hace grande es la gente y su sentimiento. El 15 de agosto es el día en el que Balerma saca a su patrona a pasear para que bendiga sus calles y su mar.

Llegan las 12 de la mañana, y con un “calor increíble” multitud de personas espera en los espacios con sombra que hay en la Plaza de la iglesia. Comienza el rezo del ángelus que antecede a la tan preciada romería, un trayecto en el que la imagen de la Virgen de las Mercedes es transportada hasta el Parque El Palmeral, seguida de carrozas y adorada con cánticos.

Quince minutos. Eso es lo que se tarda en la oración y en montar el trono donde va la imagen. Y tras la canción que le dedica el coro rociero La Balandra, se emprende la marcha que recorre una gran parte del pueblo. El calor se hace notable. Todos esperan a que al paso de la romería en cualquier espacio sombreado. Este año se echa en falta la fiesta de las carrozas, con tan sólo 5 de ellas. Pero ese no es un impedimento para salir al paso de la Virgen de las Mercedes. Y es que nadie quiere perder la oportunidad de llevarse un recuerdo. Balermeros y visitantes intentan inmortalizar algunos de los momentos de la procesión con sus cámaras y móviles en mano.

“Cantar es rezar dos veces”. En el último momento de la romería, llegados a El Palmeral, la agrupación del coro rociero con Manuel Jiménez, más conocido como “el Yerbero”, deleita a los presentes cantando un salve. Salve “de los que te llevan, de los que caminan, de los que se fueron y de tu pueblo amante”. Una oración  cantada que muestra el amor del pueblo por la Santísima Virgen y deja poco lugar al olvido de alguien en su plegaría. Una oración, que acentúa su emoción cuando se hace referencia a “los que se fueron”, cuyo aplauso es acompañado de algunas lágrimas, que hacían de preludio para lo que se esperaba en las celebraciones de por la tarde.

Tarde del 15 de agosto. Como en el año anterior, la celebración de la eucaristía es a las 19:30h para evitar problemas con Capitanía Marítima a la hora de la procesión marítima. La misa se celebra en el parque, donde la imagen de la Madre de Dios yace desde el mediodía. Al final de la celebración el párroco de Balerma, Don Juan José, da una nueva noticia. “Cambio de cura”. A partir de septiembre deberá tomar cargo de su nueva parroquia en Berja.

La procesión parte hacia la mar tras terminar la misa. Pero antes de embarcar se dedican dos “levantás”. Durante toda la procesión, Balerma se acuerda en su fiesta más preciada de los que no están aquí. Por “los que se fueron”, al igual que la canción de por la mañana. Las lágrimas no se pueden esconder. La imagen de la Virgen se alza al cielo entre sollozos, con la esperanza de que la dedicatoria llegue alto, muy alto.

Finalmente se llega a la playa. Y una vez asegurado el trono en la barca, la patrona comienza a pasear a lo largo de la costa de Balerma con el crepúsculo de fondo. “Te visten de marinera y te hacen reina de la mar”, dice el himno de la Hermandad Sacramental de la Virgen de las Mercedes. Un total de 23 barquillas acompañan a la imagen en esta parte de la procesión. Mientras tanto, el paseo marítimo con un gran número de gente, se vuelve testigo del ruido y la belleza de los fuegos artificiales.

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Último tramo de la procesión. Se continúa con las “levantás”. Además de por las personas que murieron, se pide por las camareras de la Hermandad, por el párroco en su nuevo destino y otra especial para un hombre cuya simpatía se hace notable con un “adiós, hombre, adiós”, cada vez que saluda a alguien desde la puerta de su casa: Antonio Jiménez. Un vecino que no está pasando por buenos momentos y el pueblo le pide a la Virgen por él.

Y al final de la procesión llega uno de los momento más esperados, que se convierte en tradición. Ese momento se hace presente cuando la banda de música entona ‘La encarnación coronada’. Entonces, a la hora de cantar, los portadores alzan sus voces y elevan a la Virgen al cielo mientras cae una lluvia de pétalos. Un momento lleno de emoción en el que nadie puede evitar cantar la oración.

Pasadas las 23:00h la imagen de la Virgen entra en la Plaza de la iglesia. Una vez dentro del templo, se reza un padre nuestro y el párroco pide un aplauso por los 320 años de la primera creación de la Hermandad de la Virgen de las Mercedes. Y una vez concluido todo, tres “¡Viva la Virgen de las Mercedes!” retumban en la iglesia para poner final a la gran fiesta que ha conseguido la gente de este pequeño núcleo costero.

Lorenzo Rubio Espinosa | @Lorenzo_Rubioo

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